Habrán notado mi creciente número de lectores (no se preocupen, la justicia divina me cobra la soberbia: escribo con un dedo zombi que me duele debido a que aún no sé cortar la cebolla) que en mi perfil hago referencia a mi apartado postal como colonia D’orcores. No, no son faltotas que pudiera castigar mi ayatola de la gramática predilecto (un saludo a él desde aquí, ya que soy demasiado güevona como para bajar a dárselo); es intencional y, además, aspiro a que algún día sea oficial. ¿La razón? Los innumerables (en verdad) orcos que habitan en ella. ¿Pero qué es un orco? Bueno, la verdad es que yo no acuñé el término; el bloguero de 96 grados Bucareli lo hizo, pero la definición científica sí es mía: “ente urbano perteneciente a la lumpendelincuencia o al lumpenproletariado que puebla de noche las aceras de colonias orcas así como las pesadillas de los mamers”. ¿Pero cómo se “deferencia” al orquito? Bueno, no es que yo quiera presumir de ser especialista en la materia, pero en los cuatro años y medio que llevo viviendo en colonias orcas (la Warrior Inc y D’orcores) he visto (y olido) un chingo. De todas las edades, características étnicas, estaturas, grosores, pelajes, etcétera. En primer lugar, si se baña, no es orco. En segundo y más importante lugar, uno no sabe si tienen alguna otra función en la vida además de ser orcos. ¿Trabajan?, ¿en qué?, ¿a qué hora?; ¿tienen novia?, ¿quién es la temeraria?; ¿de dónde salen?, ¿por qué uno no los ve de día?; ¿fueron niños?, ¿serán ancianos? y ¿por qué parecen representar una amenaza?: ¿nos robarían si no fuéramos sus vecinos?; ¿nos violarían si no fuéramos sus vecinas?. Bueno, respecto a por qué parecen salir sólo de noche hay alguien que sí tiene una respuesta. Mi aristocrática madre sostiene que, “como las ratas”, salen de noche, y a continuación cita unos pasajes de Los miserables, de Víctor Hugo. Chale, a veces pienso que mi señora resucitaría la guillotina nomás para ellos. Yo estoy segura de que sí han sido niños, puesto que he visto orco efebitos en la calle (entiéndase por efebo todo muchachito carismático, hermoso o que induzca a la ternura como de entre 12 y 25 años; los que no son carismáticos ni bonitos no son efebos, sólo patanes precoces); cabe destacar que los orco efebitos, a diferencia de otros efebos, dejan de serlo pronto; ya lo decía Lady Day: “cuando se es pobre se crece rápido”. Me dio singular ternura (sí, mi concepto de ella es medio hardcore) un orquito de unos trece años que intentaba imitar orcos hechos y derechos: en playera sin mangas, estaba sentado en un trozo de algo (sic) y empuñaba con falsa maestría una lata de kosako u otra madre etílica mientras intentaba disimular que ya estaba bastante pedito. A su lado unos orcotes repetían el gesto. Esto sucedió en mi ilustre colonia como a las 2 de la tarde de un domingo. ¿Han visto ustedes Gomorra? Bueno, la Docs es así, pero más chila. Cuando vi Gomorra dije: “Así es la Docs, pero aquí la gente es más fea”. Y sí, aquí los orcos son vanguardistas: también salen de día. En fin, como comprenderán, es difícil tomar fotos de orcos sin que éstos lo descubran a uno. Así que tomé fotos de una camioneta de talachas ubicada en una esquina de la Docs. Dice “talento d' barrio”, pero debería decir “talento d' orco”. El chacalito/perro/hiena/íncubo fue dibujado por un talentoso orco; es un tótem.
miércoles 17 de marzo de 2010
Perfil urbano: el orco
Habrán notado mi creciente número de lectores (no se preocupen, la justicia divina me cobra la soberbia: escribo con un dedo zombi que me duele debido a que aún no sé cortar la cebolla) que en mi perfil hago referencia a mi apartado postal como colonia D’orcores. No, no son faltotas que pudiera castigar mi ayatola de la gramática predilecto (un saludo a él desde aquí, ya que soy demasiado güevona como para bajar a dárselo); es intencional y, además, aspiro a que algún día sea oficial. ¿La razón? Los innumerables (en verdad) orcos que habitan en ella. ¿Pero qué es un orco? Bueno, la verdad es que yo no acuñé el término; el bloguero de 96 grados Bucareli lo hizo, pero la definición científica sí es mía: “ente urbano perteneciente a la lumpendelincuencia o al lumpenproletariado que puebla de noche las aceras de colonias orcas así como las pesadillas de los mamers”. ¿Pero cómo se “deferencia” al orquito? Bueno, no es que yo quiera presumir de ser especialista en la materia, pero en los cuatro años y medio que llevo viviendo en colonias orcas (la Warrior Inc y D’orcores) he visto (y olido) un chingo. De todas las edades, características étnicas, estaturas, grosores, pelajes, etcétera. En primer lugar, si se baña, no es orco. En segundo y más importante lugar, uno no sabe si tienen alguna otra función en la vida además de ser orcos. ¿Trabajan?, ¿en qué?, ¿a qué hora?; ¿tienen novia?, ¿quién es la temeraria?; ¿de dónde salen?, ¿por qué uno no los ve de día?; ¿fueron niños?, ¿serán ancianos? y ¿por qué parecen representar una amenaza?: ¿nos robarían si no fuéramos sus vecinos?; ¿nos violarían si no fuéramos sus vecinas?. Bueno, respecto a por qué parecen salir sólo de noche hay alguien que sí tiene una respuesta. Mi aristocrática madre sostiene que, “como las ratas”, salen de noche, y a continuación cita unos pasajes de Los miserables, de Víctor Hugo. Chale, a veces pienso que mi señora resucitaría la guillotina nomás para ellos. Yo estoy segura de que sí han sido niños, puesto que he visto orco efebitos en la calle (entiéndase por efebo todo muchachito carismático, hermoso o que induzca a la ternura como de entre 12 y 25 años; los que no son carismáticos ni bonitos no son efebos, sólo patanes precoces); cabe destacar que los orco efebitos, a diferencia de otros efebos, dejan de serlo pronto; ya lo decía Lady Day: “cuando se es pobre se crece rápido”. Me dio singular ternura (sí, mi concepto de ella es medio hardcore) un orquito de unos trece años que intentaba imitar orcos hechos y derechos: en playera sin mangas, estaba sentado en un trozo de algo (sic) y empuñaba con falsa maestría una lata de kosako u otra madre etílica mientras intentaba disimular que ya estaba bastante pedito. A su lado unos orcotes repetían el gesto. Esto sucedió en mi ilustre colonia como a las 2 de la tarde de un domingo. ¿Han visto ustedes Gomorra? Bueno, la Docs es así, pero más chila. Cuando vi Gomorra dije: “Así es la Docs, pero aquí la gente es más fea”. Y sí, aquí los orcos son vanguardistas: también salen de día. En fin, como comprenderán, es difícil tomar fotos de orcos sin que éstos lo descubran a uno. Así que tomé fotos de una camioneta de talachas ubicada en una esquina de la Docs. Dice “talento d' barrio”, pero debería decir “talento d' orco”. El chacalito/perro/hiena/íncubo fue dibujado por un talentoso orco; es un tótem.
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5 comentarios:
naaa... los efebos son de los 12 a los 16, no manches, les pusiste 10 años más de gloria (como el fonca a los poetas jóvenes -de 35-)
te dejo un abrazo, agradeciendo siempre la mirada honesta, descarnada y cínica de la ciudad que tanto extraño.
Ah y gracias por el sentido del humor, tienes frases grandiosas en esta entrada, "Chale, a veces pienso que mi señora resucitaría la guillotina nomás para ellos." enorme!
Tus dos fotos me recuerdan una epoca que tu no viviste: "el echeverriato" o sea: fealdad y carencia...seguimos igual "la juventud" dibuja sin perspectiva y sin nocion del claroscuro...educacion artistica nula, talento sin recursos...
En Mexico hay un "Bunch" o sea un chingo de "maistros de artas plastas" parados en las esquinas, es decir : sin posibilidad de transmitir "a bit", que diga, poquito, de lo que aprendieron en "la esmeralda"... o sea, esa "esmeralda" brilla por su ausencia.
Me late tu blog, saludos.
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