(bajaré por ella) a la profundidad grandilocuente
De las manifestaciones humanas, la que más admiro (aunque bueno, admiro pocas) es la capacidad de soñar. No logro entenderla del todo, y no me preocupa hacerlo. ¿Viajes astrales? ¿Recuperaciones ópticas transformadas? ¿Formas psicológicas del inconsciente por resolver la realidad? Bah, por lo menos esta última me parece una explicación prosaica. No creo que al “sueño” le importe un comino el bienestar emocional de uno. El sueño no es un estado “humano” de uno; es un estado inhumano, en cuanto que por inhumano entiendo sobrehumano. Si me preguntaran cuál sería mi vida perfecta, respondería sin dudar: “dormida, soñando”. Si me preguntaran que empezaría a extrañar, de antemano, si supiera que voy a morir pronto, respondería, sin pose: “realmente me angustia saber que no volveré a soñar”. Si me preguntaran qué planes recreativos tengo para este año, diría: “soñar más”. Vendería mi alma por el sueño interminable. Arriesgaría mi vida por una hora entera de sueños.
Es verdad que en parte es porque soy una persona inconforme con mi realidad, con la realidad y un poco bastante pesimista en cuanto a las relaciones humanas (de cualquier tipo), pero, además, ¿qué más podría desear uno que transitar por el sueño? Abrir una tras otras las puertas de paisajes y emociones “recalcitrantes”, pleno y libre, con el peso adecuado. Cuando uno está sobrio el peso es demasiado; la prueba está en que uno se enferma de estrés, o se muerde un labio hasta producirse una herida (como yo) al no saber cómo pagará la renta. El peso es demasiado porque uno vive “prosaicamente” (al calce: 422 para Telmex; no sé cuánto del celular; 3150 de renta; 100 para un tóner, etcétera) y porque uno sabe que va a envejecer; que no hay recompensa; que de todas maneras, uno será un viejo enfermo algún día. La noción de la muerte hace que uno acometa todo con cierto grado de cansancio. Cuando uno está intoxicado, el peso es demasiado poco, tanto que uno quisiera estar intoxicado por siempre. Pero tarde o temprano llega la cruda y el peso parece insoportable. En el sueño es distinto: todo es intenso y puro. Nuestra capacidad de asombro es inconmovible a la pesadilla. Paisajes, ¡dadme paisajes! señor del Sueño, amo de los baldíos celestiales.
Todas las culturas han mostrado un respeto incomún (sí, incomún), al Sueño. Hasta el Poder le teme. No hay nadie que no se haya estremecido por un sueño; o que haya creído ver en él el futuro. Incluso el pecaminoso y recatado catolicismo no ha tenido de otra más que encontrar en él una fuerza capaz de retar a sus santos. Íncubo o súcubo, el poderoso señor ostenta su marca inconmensurable: “no me podrás descifrar (nunca)”. Todas son explicaciones, lecturas.
Traigo a colación esto porque hoy decidí tomar mi medicina por la mañana, ya que el ache vasodilatador me estaba provocando pesadillas. Sí, parece muy maniaco, pero después de siete días soñando cosas angustiosas, decidí cambiar de horario. Una de ellas me pareció muy interesante (bueno, en el momento sufrí harto), por “su lectura” del Infierno. Estaba en un paraje que se alargaba “hacia abajo”. Un hombre (que resultó ser Gandalf, de The lord of the rings) nos instruía a ocultarnos: “Ya viene; el Ángel del Apocalipsis está aquí. Huyan”. Tarde me daba cuenta que me escondía muy estúpidamente, y que probablemente me encontraría. De pronto vi entrar su hocico en la cavidad donde me encontraba. El ángel era horripilantemente espantoso: una mezcla de T-rex con gato japonés de esos que no tienen pelo, del color de las ratas recién nacidas. (¿Nunca han visto una rata recién nacida? Se han perdido de sentir una ternura nauseabunda). El ángel me encontraba y me devoraba. Se supone que uno no puede morir en sueños, así que el acto de “devorar” era distinto: yo observaba “físicamente”, desde donde estaba, al ángel llevarse una especie de holograma mío a la boca, y entonces comenzaba a sufrir “el infierno”: una mezcla de dolor físico con la angustia de la conciencia de que ese dolor “era para siempre”; de que yo no iba a morir y sufriría, cada día, cada hora, cada segundo, “literalmente” “eternamente”. Me costó trabajo despertar, y luché para no volver a dormirme inmediatamente (para no volver a sentir eso).
Ayer ya no tuve pesadillas. Soñé mi ciudad, que nunca es ésta. En mi sueño había unas como chimeneas en un barrio chino, pero instalado más al poniente, sobre la México-Tacuba. En las chimeneas había aves, y alguien preguntaba: “¿Y en tu poema, dónde están las aves? Óyelas, lo que dicen es intraducible, ¿cómo podrás reproducirlo? ¿Podrás hablar de su vida misteriosa y mágica (y sin embargo prosaica) en estas chimeneas? Debes encontrar un párrafo para las aves”. Me desperté pensando si sería cierto. Odio a las palomas (inmundas palomas). Me gustan muchos los zanates y les tengo cierta simpatía a los gorriones. Pero no se me había ocurrido “concentrarme” en las aves. Últimamente sueño mucho a mi hermano. La última vez, por primera vez, lo soñé como es hoy. Siempre lo sueño como cuando era niño. El sueño es capaz de negar al tiempo: él es mi juguete. Resulta que yo era adolescente y el era un muñeco que creía. Hasta ahora, todos los niños varones de entre 6 y 9 años me parecen angelicales, pero ninguno tanto como ese muchachito que me pedía que viera “la telita” con él. No lamento que haya crecido, pero agradezco recuperar su luz infantil en el sueño. Me despierto y digo: “nadie lo tiene como yo: para nadie es tan mío como para mí”.
El sueño tiene todas las ventajas sobre la vida: uno es siempre vital; uno se maravilla; uno “no se puede” morir; uno descubre cosas nuevas siempre (o sea, uno es “forever young”); el sueño no tiene consecuencias; uno es libre; (incluso) uno se puede avergonzar sin sentir vergüenza por ello. Lo que me lleva a preguntarme: ¿podría vivir siempre dormida? ¿Es que el sueño posee toda esta belleza, ÚNICAMENTE, porque uno despierta a la prosaica realidad?
(subiré con ellas) desde la profundidad arrebolada
viernes, 12 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Katuno 2.0
¿En qué consiste la terapia prehistórica? Meterse en algún lugar calientito y cómodo (o sea, la cama) y estacionarse ahí, todo el día de ser posible. Dormir y dormir lo más posible. Lo intenté, y casi lo consigo, de no ser porque un escuincle prehistórico estuvo llorando en la cueva de interés social de a lado desde las 6 de la mañana y porque, como a partir de las diez y hasta las doce, unos neandarthales callejeros estuvieron emitiendo gritos y otros sonidos inarticulados con algún primitivo propósito que no alcancé a dilucidar. En serio, cuando me levanté de la cama me pregunté cómo era posible que en "esta economía" terrible y despiadada individuos tan elementales pudieran sobrevivir. Parece exageración, pero no. Dos sujetos estuvieron jugando por horas el juego "yo grito como si me estuvieran matando, tú te ríes". Durante todo ese tiempo no les escuché decir una palabra.
viernes, 5 de junio de 2009
fallas técnicas
(por si no lo saben) (que es lo más probable) para escribir _____________ (proyecto fonquiano) son necesarias las “rutas”. ¿Qué son las chingadas rutas? ¿Cómo se insertan en el lenguaje poético? Son demasiadas preguntas al mismo tiempo. El caso es que el flâneur ha estado desde febrero del año pasado haciendo sus mentadas rutas. Pero hay que recordar que el flâneur estuvo deprimidito el Año del Chahuiztle 2008 y enfermo como por cinco meses repartidos en dos grandiosos periodos de fiebre, dolor y muchas cosas feas. Así que, por supuesto, no terminó sus chingadas rutas en el año de beca (amén de que varias se redefinieron), y después ha tenido que parir chayotes para conseguirlo. Por fortuna, el flâneur ha recuperado su vigorosa salud (juar juar) y ya es feliz (algo así). Para hacer esta ruta, tuvo que espiar al servicio meteorológico y ¡despertarse a las siete a eme! (horror) Pero finalmente el jueves lo consiguió (el lunes lo intentó, pero los cinco minutos de remolona se convirtieron en una hora y ya no iba a ser “válido” para la ruta). Intentó tomar al mismo tiempo unas fotos, pero nunca ha sido más cierto eso de que no se puede chiflar pinole y comer al mismo tiempo. Con el cuaderno de notas en una mano, las fotos tomadas con la otra salieron “medio” movidas u oscuras o fuera de foco. (Créanme que me menté la madre cuando vi el san miguel movido; era buena foto.) Aquí están las rescatadas de un centro mañanero y que quizás algunos de astedes no conozcan. Vale la pena llegar un día a las ocho a eme a Arcos de Belén para internarse en la zona decó del centro y luego cruzar el eje hacia las Vizcaínas y meterse hasta el fondo por Moneda o Jesús María a la mera gloria del barroco novohispano (¿pleonasmo?). El centro a esa hora es otra cosa. Es decir, deja de ser la cosa esa atestada de turistas, viejitos que no tienen nada qué hacer en su casa y que abusan de que les sale gratis el metro, mendigos, ambulantes, clientes, jueces, legisladores y otros especímenes de cuidado.
martes, 2 de junio de 2009
Katuno 1.0
Este es el primero de una serie de posts con el fin de encontrar a The Ultimate Katuno, el gato dedicado a Katundra (esperemos que el gato no muera; y si muere, que Katundra no crea que es un presagio), y todo porque un día prometí a Katundra que encontraría un gato digno del Katún para ella. ¿Cómo es ese gato? Bueno, debe ser muy bonito y con un halo especial que recuerde al Katún. ¿Y quién es Katún-Katundra? Eso es tema de otro post.
Pues este es el Katuno 1.0. Vive en la torre de Telmex y cuando lo vi tenía esa cara. Supongo que todavía la tiene. Parece que está encabronado o que es muy mamer (como Katún! Ja ja!), pero no; su quid está en los oclayos: tiene uno como delineado y otro sin delinear, y por eso tiene ese look chopero. Ja ja. Bueno, espero que el Katún se sirva en informarme si éste es el Ultimate Katuno o si debo continuar mi búsqueda.
martes, 5 de mayo de 2009
Impotencia+ciudad parada= caballo frenético
Estoy hasta la madre (y no estoy sola en este sentimiento) con esta hipocondriaca farsa política que tiene semiparalizada a la ciudad. Anoche tuve que caminar once malditas cuadras para encontrar un kilo de huevo; hoy me encontré con que no había el jugo que me gusta en el chingado sumesa y con que el ñor de la tienda ya no tenía garrafones medianos (de diez litros), por lo que tuve que hacer otra travesía épica por mi garrafón de agua. La culpa es de: 1) el paro de labores no esenciales (como la repartición de abarrotes en las tienditas fodongas) y 2) la estupidez clasemediera que arrasó los “súpers” como si fuera a pasar una horda de zombis o no sé qué diablos. Y la lista sigue: el gimnasio al que voy abrirá hasta que el semáforo esté en amarillo, pues le aplican la misma cláusula que a los balnearios y estadios deportivos (¡¡¡!!!); no se pone mi puesto callejero de sushi; diez cuadras por unas copias; tuve que entregar contraseña con el amigo del primo de la ruca de las copias por un engargolado.
Sin embargo, en nota de El País, fechada el 30 de abril por Pablo Ordaz, Miguel Ángel Lezana, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, declara que el chingado cubrebocas no sirve para ni madres, "porque la porosidad que tienen permiten fácilmente el paso de las partículas, y porque además es muy poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con ninguna superficie". "…es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño" (y nuestros gobernantes más sanos haciendo trácalas con su compra). El virus muere en el aire y sólo sobrevive por medios sólidos. O sea que basta con no ponerse bajo el hocico de algún enfermo y con no rascarse los ojos, picarse la nariz y lamerse los dedos después de bajar del metro para estar a salvo. Y, sin embargo, en internet hay un video donde se muestra cómo hacer un tapabocas con trapos de cocina. Hay que estar realmente asustado y, además, a mil kilómetros de años luz del sentido común para andar por la calle con un trapo de cocina como bozal.
Lo que me enseña a mí esta epidemia chirris es el grado de manipulación al que está sometida la clase media mexicana. En El Universal hay una nota titulada algo así como “En Tepito desafían al virus y no usan cubrebocas”. La nota “periodística” refiere como un vendedor cuenta sus billetes mientras dice “a mí me vale madres el virus ese” y el “periodista” contrapone este riesgoso y antiético acto guarro a las estrictas medidas del sam’s de Polanco, donde los compradores son desinfectados antes de entrar. Pero detrás de esta pendeja nota hay algo realmente muy riesgoso y bastante grave: el sistema de juicios y valores plutocrático-neonovohispano que tiene como bueno, deseable y correcto lo que hace la “gente bien” y como malo, arriesgado e ilegal lo que hace “la nacada”: detrás de este sistema que la clase media lleva años comprando como religión hay algo más sencillo: es “la nacada” que sobrevive con sus negocios informales la que no lleva a la telera jugosos millones de pesos en publicidad que sí llevan los grandes empresarios, a quienes no beneficia en nada que haya familias económicamente activas fuera de su órbita de control.
En momentos de crisis autoimpuesta como éstos se puede leer en el fondo de mierda de la bacinica social: las pringas saltan inmediatamente a la vista del buen observador. Tomemos como ejemplo el mentado semáforo porcino: mañana abrirán los restaurantes y el jueves los centros religiosos, pero las discotecas, los bares y los cines sólo hasta el lunes (el domingo pondrán en amarillo el semáforo porque sólo hasta el domingo terminarán de limpiar los pupitres, porque todo este maldito tiempo, en vez de estar tomando medidas públicas, nuestros gobernantes toman medidas privadas para beneficiarse de la compra de tapabocas y gel para manos sin licitación pública). Pueden ser sólo cuatro días, pero son cuatro días en que el gobierno está marcando claramente qué conductas sí son apropiadas y cuáles no, carentes de cualquier fundamento médico. Si usted es un buen ciudadano irá a la iglesia, ¿para qué quiere ir al antro? ¿O cuál se supone que es el maldito argumento para abrir los templos? ¿No son centros donde se congregan multitudes, muy especialmente, multitudes de enfermos o de familiares de enfermos para pedir por su curación o la de los suyos? ¿No serían las iglesias, en este sencillo análisis lógico, centros de alto contagio? Por otro lado, nadie con cuarenta grados de temperatura sale de su casa para ir al billar. Lo que encierra esta disposición es un grado muy alto de fascismo bajo circunstancias en que la mayoría dirá: “No seas paranoico, es sólo para evitar contagios”, pero la razón, no muy usada por los ciudadanos en estos días, fácilmente encuentra podrido todo esto. Y lo más grave es que ese fascismo llegó para quedarse: ese semáforo porcino va a estar dando guerra dentro de unos meses, cuando la epidemia “repunte”. Y a todo esto, ¿cuántos enfermos de influenza conoce usted? El valemadrismo del tepitense tenía fundamentos lógicos: la clase popular (a diferencia de clase media) no está “tan” mediatizada: sabe reconocer mejor entre una amenaza real y una amenaza virtual, simple y sencillamente porque ha estado desprotegida desde siempre (sí, ya sé que los puristas dirán que soy una naca por usar este giro: siempre y desde juntos es un barbarismo). Al vendedor de discos compactos al que le valía madre el virus, le valía madres porque ni su mamá, ni su abuelita, ni sus sobrinos, ni los primos del cuñado, ni la nuera del cuate, ni el ex de la novia tenían gripe porcina. Con el sida, que sí es una epidemia, es distinto: todos conocemos, por lo menos de oídas, a uno o dos güeyes que ya colgaron los tenis o que están en el proceso por culpa de esa chingadera. Y por eso le tenemos miedo al sida. Ni yo, ni Carlos, ni el Domes, ni Nutte, ni su Laureta, ni la Karencia, ni Rocío, ni etcétera conocemos un solo caso de gripe porcina. No digo que no exista, pero la proporción debe ser de .000000000000000000000001%. Eso no es una epidemia. ¡Además, el sida seguro mata y la influenza sólo si uno se intenta bajar una fiebre de 40 con paletitas de miel! Y sí no me creen a mí, créanle a este güey, que sí fue a la universidad:
Esta gripe durará lo que dure en los informativos. Tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: esta es de las suaves. La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca. Soy judío. Tengo 3 hijos pequeños y ningún temor. La hipocondría causada por los medios de comunicación y esa gripe del miedo me preocupa más que la porcina. Eso sí es preocupante: la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea: ¿cuántas veces al día oímos la palabra gripe o la leemos? Y la están alimentando los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado (sólo este buen señor cree que Calderón es un “jefe de estado”) a hablar por la tele de una vulgar gripe? “¿Tan poco le preocupa esta gripe?” Es incluso más benigna de lo que imaginaba en un principio; está resultando suave: poco contagiosa y poco peligrosa. “Hay muertos.” Como cada año. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión ni un titular ni siquiera en internet. Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales. (ja)
Marc Siegel, especialista en gripe porcina; profesor de Medicina, Universidad de NYC (y persona mucho más inteligente que nuestros funcionarios de rancho, pues, ya que han dejado esto como un rancho, eso son)
¡Ya, a la mierda, quiero que me regresen mi atestada y maremagnúmica ciudad!
Sin embargo, en nota de El País, fechada el 30 de abril por Pablo Ordaz, Miguel Ángel Lezana, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades, declara que el chingado cubrebocas no sirve para ni madres, "porque la porosidad que tienen permiten fácilmente el paso de las partículas, y porque además es muy poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con ninguna superficie". "…es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño" (y nuestros gobernantes más sanos haciendo trácalas con su compra). El virus muere en el aire y sólo sobrevive por medios sólidos. O sea que basta con no ponerse bajo el hocico de algún enfermo y con no rascarse los ojos, picarse la nariz y lamerse los dedos después de bajar del metro para estar a salvo. Y, sin embargo, en internet hay un video donde se muestra cómo hacer un tapabocas con trapos de cocina. Hay que estar realmente asustado y, además, a mil kilómetros de años luz del sentido común para andar por la calle con un trapo de cocina como bozal.
Lo que me enseña a mí esta epidemia chirris es el grado de manipulación al que está sometida la clase media mexicana. En El Universal hay una nota titulada algo así como “En Tepito desafían al virus y no usan cubrebocas”. La nota “periodística” refiere como un vendedor cuenta sus billetes mientras dice “a mí me vale madres el virus ese” y el “periodista” contrapone este riesgoso y antiético acto guarro a las estrictas medidas del sam’s de Polanco, donde los compradores son desinfectados antes de entrar. Pero detrás de esta pendeja nota hay algo realmente muy riesgoso y bastante grave: el sistema de juicios y valores plutocrático-neonovohispano que tiene como bueno, deseable y correcto lo que hace la “gente bien” y como malo, arriesgado e ilegal lo que hace “la nacada”: detrás de este sistema que la clase media lleva años comprando como religión hay algo más sencillo: es “la nacada” que sobrevive con sus negocios informales la que no lleva a la telera jugosos millones de pesos en publicidad que sí llevan los grandes empresarios, a quienes no beneficia en nada que haya familias económicamente activas fuera de su órbita de control.
En momentos de crisis autoimpuesta como éstos se puede leer en el fondo de mierda de la bacinica social: las pringas saltan inmediatamente a la vista del buen observador. Tomemos como ejemplo el mentado semáforo porcino: mañana abrirán los restaurantes y el jueves los centros religiosos, pero las discotecas, los bares y los cines sólo hasta el lunes (el domingo pondrán en amarillo el semáforo porque sólo hasta el domingo terminarán de limpiar los pupitres, porque todo este maldito tiempo, en vez de estar tomando medidas públicas, nuestros gobernantes toman medidas privadas para beneficiarse de la compra de tapabocas y gel para manos sin licitación pública). Pueden ser sólo cuatro días, pero son cuatro días en que el gobierno está marcando claramente qué conductas sí son apropiadas y cuáles no, carentes de cualquier fundamento médico. Si usted es un buen ciudadano irá a la iglesia, ¿para qué quiere ir al antro? ¿O cuál se supone que es el maldito argumento para abrir los templos? ¿No son centros donde se congregan multitudes, muy especialmente, multitudes de enfermos o de familiares de enfermos para pedir por su curación o la de los suyos? ¿No serían las iglesias, en este sencillo análisis lógico, centros de alto contagio? Por otro lado, nadie con cuarenta grados de temperatura sale de su casa para ir al billar. Lo que encierra esta disposición es un grado muy alto de fascismo bajo circunstancias en que la mayoría dirá: “No seas paranoico, es sólo para evitar contagios”, pero la razón, no muy usada por los ciudadanos en estos días, fácilmente encuentra podrido todo esto. Y lo más grave es que ese fascismo llegó para quedarse: ese semáforo porcino va a estar dando guerra dentro de unos meses, cuando la epidemia “repunte”. Y a todo esto, ¿cuántos enfermos de influenza conoce usted? El valemadrismo del tepitense tenía fundamentos lógicos: la clase popular (a diferencia de clase media) no está “tan” mediatizada: sabe reconocer mejor entre una amenaza real y una amenaza virtual, simple y sencillamente porque ha estado desprotegida desde siempre (sí, ya sé que los puristas dirán que soy una naca por usar este giro: siempre y desde juntos es un barbarismo). Al vendedor de discos compactos al que le valía madre el virus, le valía madres porque ni su mamá, ni su abuelita, ni sus sobrinos, ni los primos del cuñado, ni la nuera del cuate, ni el ex de la novia tenían gripe porcina. Con el sida, que sí es una epidemia, es distinto: todos conocemos, por lo menos de oídas, a uno o dos güeyes que ya colgaron los tenis o que están en el proceso por culpa de esa chingadera. Y por eso le tenemos miedo al sida. Ni yo, ni Carlos, ni el Domes, ni Nutte, ni su Laureta, ni la Karencia, ni Rocío, ni etcétera conocemos un solo caso de gripe porcina. No digo que no exista, pero la proporción debe ser de .000000000000000000000001%. Eso no es una epidemia. ¡Además, el sida seguro mata y la influenza sólo si uno se intenta bajar una fiebre de 40 con paletitas de miel! Y sí no me creen a mí, créanle a este güey, que sí fue a la universidad:
Esta gripe durará lo que dure en los informativos. Tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: esta es de las suaves. La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca. Soy judío. Tengo 3 hijos pequeños y ningún temor. La hipocondría causada por los medios de comunicación y esa gripe del miedo me preocupa más que la porcina. Eso sí es preocupante: la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea: ¿cuántas veces al día oímos la palabra gripe o la leemos? Y la están alimentando los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado (sólo este buen señor cree que Calderón es un “jefe de estado”) a hablar por la tele de una vulgar gripe? “¿Tan poco le preocupa esta gripe?” Es incluso más benigna de lo que imaginaba en un principio; está resultando suave: poco contagiosa y poco peligrosa. “Hay muertos.” Como cada año. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión ni un titular ni siquiera en internet. Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales. (ja)
Marc Siegel, especialista en gripe porcina; profesor de Medicina, Universidad de NYC (y persona mucho más inteligente que nuestros funcionarios de rancho, pues, ya que han dejado esto como un rancho, eso son)
¡Ya, a la mierda, quiero que me regresen mi atestada y maremagnúmica ciudad!
lunes, 27 de abril de 2009
Cazo Mutagénico

Esta mañana fue identificado el autor intectual y físico de la mutación porcino-aviar-humana. Un cazo de carnitas en el paradero de Indios Verdes es el responsable de tanta zozobra. Nunca lavado, albergó durante seis días las mismos fiambres y sus respectivas sobras; el séptimo día el nuevo virus vio la luz.
pd Gracias a los lectores (1 puede ser plural, ¿no?) de este blog que han manifestado su preocupación por que este caballo sea atacado por la gripe marrana.
viernes, 24 de abril de 2009
Repoblamiento Tenochtitlan (very top secret)

Como siempre, en este blog contamos con información variadísima que incluye rumores de cantinas, rumores de tiendas de abarrotes, pero también informes desde Bucareli (puede ser el lugar que usted está pensando o el Consorcio). Gracias a ello nos congratulamos (puaj de verbo; "nos", yo y mis ingles) en informarles que no todo está perdido. Pese a que el gobierno ha anunciado que "todo está bajo control" (lectura: "ya mandamos pedir bolsas negras al campo militar número uno"), algunos hombres de bien que nos gobiernan han tenido una reunión hipersecreta y han decidido tomar medidas en caso de que "ocurra lo peor". En este momento ya han salido hacia los cuatro puntos cardinales de esta ache ciudad sendos equipos de genetistas con una misión alta y específica: recolectar de entre la población una centena de individuos: 50 hombres 50 mujeres; todos fértiles y bien calientes, en edad reproductiva y bugas (o bisexuales) y, por supuesto, sin influencia ni sidral. Pero no cualquiera podrá participar del proyecto ultrasecreto Arca de Noé Tenochca, pues el plan justamente consiste en volver a repoblar el área (u otra área) con el gen chilango, para lo cual, por supuesto, todos los genetistas del Conacyt que no estén güevoneando (ejem, investigando) en Madrid o Nueva York fueron llamados. Para ser parte del selecto grupo de Repoblamiento Tenochtitlan hay que:
1 ser chilango de quinta generación (por lo menos)
2 no tener ningún relative en línea ascendente (en estas cinco generaciones) "del interior" (Ecatepunk, Nezita, Tlane y anexas se consideran "chilango"; es más, entre los mentados científicos ya han surgido discrepancias, pues hay quienes afirman que es entre los "chilangos conurbados" donde está el mero mero roquefort tenochca)
3 los que aigan pasado estas dos condiciones serán "rastreados" geneticamente para comprobar que su líquido plasmático esté libre de inmundos alelos tlaxcaltecas (digo, hay que aprender de la historia)
4 y claro, no tener la influencia, ni el sidral, ni el VPH, ni sífilis, ni gonorrea, ni cánceres ni historial de locura.
Está cabrón. La buena noticia es que los adscritos al Conacyt ora sí van a desquitar las bequitas. La más rebuena es que, por este valiente trabajo, la humanidad no se quedará sin elegantes, nada misóginos, bellísimos, serenísimos y sapientísimos especímenes chilangos. Por supuesto, nuestros genetistas visitarán colonias de abolengo chilango (Tacubaya, la Aragón Inguarán, la gran Mortales, la Docs, Tepis y varios códigos postales de Iztapalacra), y claro, los rementados y elegantísmos barrios de los municipios conurbados. Previo a insertar la aguja para ver que tan chilango es usted, los detectives del Departamento Forense del Idioma determinarán si es candidato a los exámenes (esto por que no hay tiempo que perder metiendo agujas en los brazos a lo pendejo). Estos especialistas del castellano tenochca pondrán atención en su forma de congujar el verbo "haber", su grado (o tendencia) a hacer diminutivos de los verbos ("y que le digo vete corriendito a volver el estómago"), cómo se dirige usted al ñor de la tienda: señor, oiga, padre, padrino, padre lindo o padrecito evidencian el abolengo (o no abolengo) chilango de uno; la utilización de la palabra resto, qué pronombre utiliza antes de la palabra "carnales", la utilización de ciertos "modismos" de sangre azul (p.e. "agüelita, soy tu nieto" para contestar afirmativamente) así como el grado justo de arrastre de vocales y eses finales (cuidado con fingir: no hay nada más evidente ni ridículo que un fresota intentando hablar "aca como la banda").
Como todo, esto tiene su mala noticia: no paso la regla uno: ni pex, todo sea por el bien de la raza (con y sin cursivas, con y sin comillas).
martes, 7 de abril de 2009
Eufemismos
Cazacocteles = Perdulario/ Teporocho cultural
Editor independiente = Cazabecas y cazacoediciones
Promotor cultural = Vivo (o viva) que cobra por organizar guateques culturales
Personaje influyente = Traficante de almas/ Mafioso
Artista experimental = Ocurrente profesional
Es muy barroco = No le puse atención
Es hermético = No entendí un carajo
Es muy referencial = Es de una güeva faraónica
Es muy conceptual = Es pretencioso y aburrido
Es muy erudito = Es soporífero
Qué tonos tan interesantes = Qué cuadro tan horrendo
Poeta maldito = Vividor egocéntrico
Intelectual consagrado = Que ha sido canonizado por el poder
Intelectual crítico = Que no ha sido canonizado por el poder
Asistente editorial = Chivo expiatorio del editor
Corrector de estilo = Chivo expiatorio editorial assoluto
Es de ideas conservadoras = Es un reaccionario/ Es un fascista/ Es un mocho
Asistente personal = Esclavo posmoderno
Asesor legislativo = Esclavo de un naco con curul
Catador itinerante de pulques y mezcales = Teporocho
Gran bebedor = Pedísimo
Abarrotes, vinos y licores = Atunes, chelas y marranilla
Espectáculo de variedad = Desfile de putas
Amplio criterio = (relativo al) lenocinio
Teibol = Putero
Masaje = Cogida pagada
Está muy vivido = Se ve rejodido
No es fea = No es guapa
No es guapa = Es fea
Es muy moreno = Está reprieto
Pertenece a una etnia = Es indio
Robusto = Obeso
Espigada = Anoréxica
Es muy comprensiva conmigo = Soy muy abusivo con ella
Ya senté cabeza = Encontré una ociosa dispuesta a cocinar para mí y lavar mis calzones
Es un hombre muy tradicional = Es posesivo, misógino, celoso, desconfiado, violento, prepotente, putañero, naco y patán
Es una mujer muy tradicional = No me piensa aflojar si no me caso con ella o, en su defecto, le pongo casa y la mantengo
“Yo te quiero, pero para cuidarte”, Nutte dixit = “¡?”
Quiero una relación total = Quiero ser tu ídolo, amo, señor y mesías
Es un cincuentón interesante = Por lo menos no trae la cartera de adorno
Es una mujer muy liberal =Es putísima
Ella es muy territorial = Es una celosa patológica
No está muy dotado = La tiene chiquita
Calza grande = Casi me desfonda
Francés= Mamada
Exótica = Puto vestido de mujer
Sodomizar = Encular
Sostener relaciones sexuales = Copular
Acto sexual = Fornicio
Ya tengo otro compromiso = Me das güeva
Apenas nos estamos conociendo = No nos hemos acostado todavía
No somos nada = No tenemos con quién más coger
Es una relación abierta = Estoy viendo si agarro algo mejor
No quiero compromisos = Soy muy promiscuo (promiscua)
Te quiero conocer más = Sale caro el hotel: llévame a tu casa
Me duele la cabeza (la panza) = Coges horrible
“Mi heterosexualidad no está comprometida, pero me gusta experimentar” = Soy muy macho, pero también me gusta que me la metan
Soy heteroflexible = Ya caliente, agarro lo que sea
Perdí muchos líquidos = Tuve una diarrea mitológica
Estoy malo del estómago = Tengo chorrillo
Estoy en mis días = Estoy expulsando sangre fétida por la vagina
Problema de salud femenina = Vaginitis por hongos o bacterias
Señorita = Hembra humana que conserva el himen
Murió señorita = Nadie se la quiso tirar
He estado sentado todo el día = Tengo hemorroides
Es muy ahorrativo = Es un supermarro
Soy muy nervioso = Soy un pinche freak
Soy muy aprehensivo con mi salud = Soy un pinche hipocondriaco
Lactante = Escuincle que caga en un pañal
Niño = Escuincle
Octogenario = Ruco
Doñita = Ñora
Viejito = Anciano
Spa = Centro burgués de haraganería y frivolidad
Estudio = Cuartucho con baño que se renta muy caro
Junta de condóminos = Reunión de vecinos ociosos y chimoleros
Zona residencial = Colonia para clasemedieros endeudados de por vida
Acabados de lujo = Clósets barnizados
Administrar el tiempo libre = Aburrirse con aburrimiento
Editor independiente = Cazabecas y cazacoediciones
Promotor cultural = Vivo (o viva) que cobra por organizar guateques culturales
Personaje influyente = Traficante de almas/ Mafioso
Artista experimental = Ocurrente profesional
Es muy barroco = No le puse atención
Es hermético = No entendí un carajo
Es muy referencial = Es de una güeva faraónica
Es muy conceptual = Es pretencioso y aburrido
Es muy erudito = Es soporífero
Qué tonos tan interesantes = Qué cuadro tan horrendo
Poeta maldito = Vividor egocéntrico
Intelectual consagrado = Que ha sido canonizado por el poder
Intelectual crítico = Que no ha sido canonizado por el poder
Asistente editorial = Chivo expiatorio del editor
Corrector de estilo = Chivo expiatorio editorial assoluto
Es de ideas conservadoras = Es un reaccionario/ Es un fascista/ Es un mocho
Asistente personal = Esclavo posmoderno
Asesor legislativo = Esclavo de un naco con curul
Catador itinerante de pulques y mezcales = Teporocho
Gran bebedor = Pedísimo
Abarrotes, vinos y licores = Atunes, chelas y marranilla
Espectáculo de variedad = Desfile de putas
Amplio criterio = (relativo al) lenocinio
Teibol = Putero
Masaje = Cogida pagada
Está muy vivido = Se ve rejodido
No es fea = No es guapa
No es guapa = Es fea
Es muy moreno = Está reprieto
Pertenece a una etnia = Es indio
Robusto = Obeso
Espigada = Anoréxica
Es muy comprensiva conmigo = Soy muy abusivo con ella
Ya senté cabeza = Encontré una ociosa dispuesta a cocinar para mí y lavar mis calzones
Es un hombre muy tradicional = Es posesivo, misógino, celoso, desconfiado, violento, prepotente, putañero, naco y patán
Es una mujer muy tradicional = No me piensa aflojar si no me caso con ella o, en su defecto, le pongo casa y la mantengo
“Yo te quiero, pero para cuidarte”, Nutte dixit = “¡?”
Quiero una relación total = Quiero ser tu ídolo, amo, señor y mesías
Es un cincuentón interesante = Por lo menos no trae la cartera de adorno
Es una mujer muy liberal =Es putísima
Ella es muy territorial = Es una celosa patológica
No está muy dotado = La tiene chiquita
Calza grande = Casi me desfonda
Francés= Mamada
Exótica = Puto vestido de mujer
Sodomizar = Encular
Sostener relaciones sexuales = Copular
Acto sexual = Fornicio
Ya tengo otro compromiso = Me das güeva
Apenas nos estamos conociendo = No nos hemos acostado todavía
No somos nada = No tenemos con quién más coger
Es una relación abierta = Estoy viendo si agarro algo mejor
No quiero compromisos = Soy muy promiscuo (promiscua)
Te quiero conocer más = Sale caro el hotel: llévame a tu casa
Me duele la cabeza (la panza) = Coges horrible
“Mi heterosexualidad no está comprometida, pero me gusta experimentar” = Soy muy macho, pero también me gusta que me la metan
Soy heteroflexible = Ya caliente, agarro lo que sea
Perdí muchos líquidos = Tuve una diarrea mitológica
Estoy malo del estómago = Tengo chorrillo
Estoy en mis días = Estoy expulsando sangre fétida por la vagina
Problema de salud femenina = Vaginitis por hongos o bacterias
Señorita = Hembra humana que conserva el himen
Murió señorita = Nadie se la quiso tirar
He estado sentado todo el día = Tengo hemorroides
Es muy ahorrativo = Es un supermarro
Soy muy nervioso = Soy un pinche freak
Soy muy aprehensivo con mi salud = Soy un pinche hipocondriaco
Lactante = Escuincle que caga en un pañal
Niño = Escuincle
Octogenario = Ruco
Doñita = Ñora
Viejito = Anciano
Spa = Centro burgués de haraganería y frivolidad
Estudio = Cuartucho con baño que se renta muy caro
Junta de condóminos = Reunión de vecinos ociosos y chimoleros
Zona residencial = Colonia para clasemedieros endeudados de por vida
Acabados de lujo = Clósets barnizados
Administrar el tiempo libre = Aburrirse con aburrimiento
domingo, 22 de marzo de 2009
Manuel José Arce/Yo no quisiera ser de aquí/ Un cráneo en la sombra
Un cráneo en la sombra
¿Dónde poner ahora la cabeza?
Me dijeron
--Los pies sobre la tierra,
las alas en el viento
¡y las manos arriba!
¿Y la cabeza?
Se han tejido teorías, se han fabricado hipótesis:
--La cabeza, debajo del sombrero;
encima de los hombros;
al final del cogote;
detrás del macapal;
bajo el cuchillo de la guillotina;
al encuentro de un tiro de pistola;
enmedio de laureles;
bajo la lupa de un sicoanalista.
¡Pero nunca en tus manos,
nunca en tu regazo,
nunca en la almohada, al lado de la tuya!
Y de no ser así,
¿cómo justificarla?
Ya no es bastante sólo decir:
--Gracias a ella existen las industrias
de peines, de analgésicos, de anteojos,
libros y barberías,
los dentistas, los oculistas y los naringólogos
¡tanta gente viviendo de este redondo y complicado fruto!
Pero al fin de cuentas,
yo sólo estoy aquí preguntando una cosa:
--Si no es entre tus manos, si no es en tu regazo,
si no es sobre la almohada, al lado de la tuya,
¿dónde poner, entonces, la cabeza?
domingo, 25 de enero de 2009
Mahmud Darwix

El Gran Zapata tuvo a bien ponerme un libro en las manos hace unos días, con una instrucción: “Lee esto”. Instrucción que seguí al pie de la letra, mientras unos pinches vecinos en una vecindad se reventaban un popurrí en sonido pro de reggeatón y otras mierdas. (Lo único que agradecí es esa gran cumbia llamada Hechicería. Ojalá le vuelvan a poner al rato.) Mientras unos mariachis crudos le llevan serenata a la señora de la casa, que en este momento debe estar llorando, con mandil y chanclas, diciendo: “ay, hijito, no te hubieras molestado”, me puse a transcribir unos versos de eso que me dio a leer el Zapatita: un poeta desconocido para mí: Mahmud Darwix, que me ha causado la más hermosa sensación que me pueda causar un poeta: me ha gustado tanto su libro, Estado de sitio, que no quiero saber nada más de él, ni leerle otras cosas: quiero conservarlo puro y resplandeciente, relumbrante. He pensado muchas cosas después de leerlo, pero no atino a tener una certeza absoluta sobre ninguna de ellas, así que prefiero callar mis reflexiones y sólo reproducir algunas de las partes de este poema extenso que tanto me impresionaron. Sólo diré una cosa al respecto: la poesía no es un fantasma: existe.
Este sitio durará hasta que
el sitiador sienta, como el sitiado,
que hartarse
es una cualidad del ser humano.
el sitiador sienta, como el sitiado,
que hartarse
es una cualidad del ser humano.
Los soldados calculan la distancia entre el ser
y la nada
con la mirilla del tanque.
El brillo, la clarividencia y el rayo
se parecen demasiado…
más yo sabré de aquí a poco
si esto era revelación,
o sabrán mis amigos más íntimos
que el poema ha pasado,
aniquilando a su poeta.
Solos, estamos solos hasta la náusea,
por toda compañía las visitas del arcoíris.
Aquí, se nos agolpan las fechas en rojo,
en negro. De no ser por los pecados,
se empequeñecerían las Sagradas Escrituras. De no ser por el
espejismo,
se fortalecerían las pisadas de los profetas en la arena,
y se acortaría el camino hacia Dios.
Que culmine la eternidad sus obras eternas.
Yo, le susurraré a la sombra: si
la historia de este lugar no fuera tan tumultuosa,
compondríamos cientos
de elegías topográficas a los álamos…
Nuestras pérdidas: entre dos y ocho caídos
por día,
una decena de heridos,
veinte casas,
cincuenta olivos,
más el defecto estructural que
viciará el poma, el drama, el cuadro.
Guardamos nuestra pena en el jarrón: para que no
la vean los soldados y celebren el sitio…
la guardamos para otro momento,
para el recuerdo,
por si algo nos sorprende en el camino.
Y cuando al fin la vida sea natural,
nos apenaremos como los demás, por cosas personales,
postergadas ahora por las grandes cuitas,
desatendida la hemorragia de las pequeñas heridas.
Mañana, cuando sane el lugar,
Sentiremos los efectos secundarios.
A la muerte: sabemos de qué tanque
has venido. Sabemos qué quieres… Vuélvete
a medio hacer. Discúlpate ante soldados y oficiales,
diles: me han visto dos novios acechándoles,
he dudado, y he devuelto a la novia
con los suyos… hecha un mar de lágrimas.
Aquí de pie. Sentados aquí. Siempre aquí.
Eternamente aquí. Tenemos una sola meta:
estar.
¡Veinte líneas sobre el amor he escrito,
y me parece
que el sitio
hubiera retrocedido veinte metros!
“Yo o él”,
así comienza la guerra. Pero
acaba con un encuentro embarazoso:
“yo y él”.
No te quiero, no te odio,
le dijo un detenido al policía: mi corazón está lleno
de cosas que no te incumben. Mi corazón rebosa olor a salvia,
mi corazón es ingenuo, radiante, rico,
no hay sitio en mi corazón para inquisiciones. Claro que sí,
no te quiero. ¿Quién eres tú para que yo te quiera?
¿Eres tú alguno de mis momentos, la hora del té,
Una flauta ronca, una canción para que yo te quiera?
Odio las detenciones, pero no te odio a ti.
Así le dijo el detenido al policía: mis sentimientos
No son asunto tuyo. Mis sentimientos son mi noche privada…
Mi noche que se agita entre las almohadas
¡libre de metro y rima!
Un niño nacerá, aquí y ahora,
en la calle de la muerte… a la una en punto.
A un lector: No te fíes del poema,
hijo de la ausencia,
no es intuición,
ni es pensamiento,
es el pálpito del abismo.
Mahmud Darwix (Birwa, Palestina, 1941-2008). Tras varios encarcelamientos en Israel, vivió un largo exilio en distintos países árabes y en Europa. Y si quiere saber más, dele al google, que para eso sirve... y no es regaño. Mientras buscaba la foto, los mariachis terminaron su chow... ya empezó el lapso dance del sonidista.
domingo, 18 de enero de 2009
Léolo: Ícaro siempre resurge

Porque sueño, yo no lo estoy. Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día, porque no amo, porque me asusta amar, ya no sueño. Ya no sueño...... A ti, la dama, la audaz melancolía que, con grito solitario, hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio; tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar... te he pagado cien veces mi deuda.De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira que tú misma me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.E iré a descansar, con la cabeza entre dos palabras, en el valle de los avasallados.
La especie de Ícaro es una de las más incomprendidas entre las subespecies humanas, básicamente, porque los que se han ocupado en su descripción suelen ser:
a) Ingenuos y/o farsantes romanticoides para los cuales el Vuelo Imposible no es otra cosa que una pose romántica de poetas malditos y otras sandeces nauseabundas o
b) Ícaros bastante neuróticos y suficientemente autistas que no consiguen “comunicar” el universo total de la experiencia icárica (llamémosle así): el impulso, el recorrido, el móvil, la visión, el instante, la perspectiva: todos ellos fragmentos claves para entender a cabalidad el insuperable valor del vuelo imposible o
c) Buenos artistas que menosprecian la experiencia, dedicándole, por tanto, poco espacio y energía en sus obras.
b) Ícaros bastante neuróticos y suficientemente autistas que no consiguen “comunicar” el universo total de la experiencia icárica (llamémosle así): el impulso, el recorrido, el móvil, la visión, el instante, la perspectiva: todos ellos fragmentos claves para entender a cabalidad el insuperable valor del vuelo imposible o
c) Buenos artistas que menosprecian la experiencia, dedicándole, por tanto, poco espacio y energía en sus obras.
Léolo es un raro caso de lo que un autor (Jean-Claude Lauzon, en este caso cinematográfico) pudo hacer con esta materia tan escurridiza: a lo largo de los 120 minutos de alegría y angustia por los que transcurre la cinta, nos enseña el plano tridimensional de que la experiencia icárica está compuesta: el íntimo, el personal y el de la perspectiva. Hacer una sinopsis no es fácil, al propio espectador le cuesta un tiempo acostumbrarse a la narrativa ambidiestra de esta frágil obra de arte (no faltan los snobs babosos que sueltan carcajadas idiotas en el momento menos risible, ni el bruto que dice, al final, “chale, ¿a poco ahí acaba? No mames”; la Cineteca es un lugar propicio para codearse con esa gente vacía y pendeja para la que la cultura es un atuendo cool): ¿ficción? ¿recursos simbólicos de la historia que hacen las veces de Teoría de la infancia? ¿imaginación “inofensiva” del muchacho”? ¿locura?
Léolo Lozone comienza a leer cuando encuentra un libro (el único que hay en su casa) y que llega allí de una manera hermosa e inusitada que no voy a revelar pero en la que tiene algo qué ver el “Domador de versos”. Pero, ¿Léolo lee? No sólo lee, transforma el libro que lee en una experiencia liberadora y libertaria absoluta: las palabras adquieran dimensiones y una importancia que no imaginaron en la mente de un muchachito que va transformando su realidad en una Realidad Propia: un mundo trepidante veteado por trazas de realidad, reinterpretación, imaginación y locura que es, por si fuera poco, inacabable, en todo el sentido de la palabra: siempre habrá un camino por descubrir, un paisaje por solventar (un poco como en el mundo de los sueños).
En este desproporcionado unievrso de energía creativa descomunal transcurre el tránsito de Léolo de la infancia a la pubertad. En ese tránsito y en medio de una horrorosa realidad: horrorosa no en sentido plano y obvio de “maltrato, abuso, guerra, hambre, orfandad”, sino en el sentido más eufemístico (pero no por ello menos violento) que llega a adoptar la existencia: la sinrazón, la desvergüenza, el desprecio al alma, el desprecio a la inteligencia, lo grotesco, la impudicia, la demencia y la estupidez de unos familiares entre los cuales hay lo mismo un abuelo con tendencia infanticidas y pederastas, un padre bruto, grosero y asquerosamente marrano para el cual lo único que existe en el mundo es la comida, una madre que ha inculcado en su familia una filia por el acto de deyección bastante atroz, una hermana que pronto ingresa a la Casita de Muñecas, la Reina Rita, que hace lo propio cuando su familia descubre que pasa el día en el sótano con una multitud de insectos y los mata, conduciéndola rápidamente a la locura, y el hermano de Léolo, por cuya estupidez siente ternura.
Léolo tiene conciencia de su libertad (o ultraconciencia de ella y de su importancia) no en la medida que la tienen los filósofos después de sesudos vericuetos lógicos, epistemológicos y culteranos, sino en la medida que una cosa viva, tan viva que desprecia la muerte; en la medida que un espíritu vorazmente libre la tiene. Y esta conciencia íntima de su libertad se trasluce en las palabras (a las que acude una y otra vez como un heroinómano regresa a su aguja): “Porque sueño, yo no lo estoy” parece decir a la locura, a la muerte, a la planicie de horror y estupidez que lo rodea.
Jean-Claude Lauzon consigue complicidad absoluta para su joven antihéroe y, de esta suerte, lamentamos que no haya podido matar al abuelo de la manera, por otro lado, bastante demencial en que lo intenta. Hacia el final de la película deberíamos advertir (si fuéramos menos superficiales) algo terrible y precatastrófico: Léolo se descubre solo y (se alcanza a adivinar) empieza a comprender que el Vuelo es imposible: ésta fue la razón por la que Ícaro cayó al mar, y no por su ambición solar (como nos quiere hacer creer la historia); el momento en que se dio cuenta de que su vuelo era un sueño y de que el sueño, sueño es: el Vuelo (que es un sueño peculiar) lo hizo entonces caer a mar abierto, metáfora de la soledad absoluta y de la incapacidad en el ambiente: no poder nadar o estar ya demasiado lejos de la costa (de la cordura y de los caminos trazados). Poco después ocurre lo que ocurre: Léolo va a dar a la Casita de Muñecas también, específicamente, a una tinota con hielos. ¿Pero dónde está Léolo? ¿En el páramo de la taradez total (no sé, supongo que tiene un término médico) o, para siempre, multicolor y eterno, en el Vuelo?
pd 1: Jean-Claude “se dirigió al más allá” (digo, hay que abrevar de nuestro periodismo clásico) con su avioneta y su novia tres años después de hacer su obra maestra, como lo hiciera otro excepcional (y tan pendejamente incomprendido por profesores, y tan pendejamente despreciado por lectores culteranos) interpretador icariano: maese Exupèry, cuyo Principito también vuela entre galaxias inconmensurables, vencedor por siempre sobre la muerte.
pd 2: ¿Dónde consigo lo que leía Léolo: El valle de los avasallados, de Rejéan Ducharme? ¿Ninguna gachupina hidepu editorial ha tenido a bien traducirlo al castellano? ¿Sólo está en francés?
pd 3: la movie ya no está en la jodida Cineteca; la vi hace rato, y tenía circulando en mi chollita la reseña, pero hasta ahora se inflaron para ponerla.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Carta para Chancla Clós

Pinche Santa:
Este año me he portado rebien: no me suicidé ni fue a dar a la cárcel ni al Fray Bernardino ni a una granja; tampoco pasé a engrosar las filas de la prostitución, pese a que la situación económica está como para eso y más; no maté ningún animal (salvo mosquitos) ni le puse en la madre a alguna plantita en un camellón (cosa que a los chilangos nos encanta hacer); mis deseos de asesinar a esas dos o tres personas que lo merecen se quedaron en eso: deseos. He mentado sólo las madres que ha sido necesario mentar y salvo la vez que le dije a mi vecino que era un fascista no he sido exagerada en mis juicios a otras personas (no es fascista, sólo un miserable pendejo). Además, he sufrido un poco: me enfermé muy juerte en dos ocasiones, soporté crudas terribles, un inicio de año con depresión, desempleo, reclamos injustos de parte de gente exigente, mucho tráfico, menstruaciones dolorosas (e innecesarias, por cierto), dolor de muelitas (primero por la caries y luego porque mi dientista no me puso anestesia para curarme), colas en los bancos, carencias económicas y tres encuentros Fonca (si tú alguna vez hubieras ido a uno, sabrías que con esto basta para traerme regalitos). Además, he madurado un poco: chillo menos, me quejo mucho, pero trato de divertirme al quejarme, no perdí la credencial de elector ni las llaves de la casa. Escribo disciplinada y apasionadamente. En pocas palabras, tomando en cuenta que soy una Persona con Capacidades Emocionales Diferentes, es decir, una cojita emocional, he sido suficientemente fuerte y valiente, y medianamente fregona. Así que ¡güevos! si no me traes lo que te pido:
Este año me he portado rebien: no me suicidé ni fue a dar a la cárcel ni al Fray Bernardino ni a una granja; tampoco pasé a engrosar las filas de la prostitución, pese a que la situación económica está como para eso y más; no maté ningún animal (salvo mosquitos) ni le puse en la madre a alguna plantita en un camellón (cosa que a los chilangos nos encanta hacer); mis deseos de asesinar a esas dos o tres personas que lo merecen se quedaron en eso: deseos. He mentado sólo las madres que ha sido necesario mentar y salvo la vez que le dije a mi vecino que era un fascista no he sido exagerada en mis juicios a otras personas (no es fascista, sólo un miserable pendejo). Además, he sufrido un poco: me enfermé muy juerte en dos ocasiones, soporté crudas terribles, un inicio de año con depresión, desempleo, reclamos injustos de parte de gente exigente, mucho tráfico, menstruaciones dolorosas (e innecesarias, por cierto), dolor de muelitas (primero por la caries y luego porque mi dientista no me puso anestesia para curarme), colas en los bancos, carencias económicas y tres encuentros Fonca (si tú alguna vez hubieras ido a uno, sabrías que con esto basta para traerme regalitos). Además, he madurado un poco: chillo menos, me quejo mucho, pero trato de divertirme al quejarme, no perdí la credencial de elector ni las llaves de la casa. Escribo disciplinada y apasionadamente. En pocas palabras, tomando en cuenta que soy una Persona con Capacidades Emocionales Diferentes, es decir, una cojita emocional, he sido suficientemente fuerte y valiente, y medianamente fregona. Así que ¡güevos! si no me traes lo que te pido:
1 Que todos los chilangos que se fueron y/o que salen de vacaciones no regresen jamás.
2 Un órgano que haga que no peguen las crudas; de preferencia chiquito y que no duela nunca; puedes ponérmelo junto al hígado, para que me acuerde dónde está.
3 Un intestino nuevo que no sufra de colitis.
4 Un estómago nuevo que no sufra de gastritis.
5 Unos pinches ovarios nuevos que no críen quistes y que no me tumben en la cama cada 24 días. De preferencia, que funcionen con ciclos de 60 días.
6 Un gatito, que no haga caca.
7 Un mecenas que crea en mi desmedido talento artístico y que decida mantenerme dignamente de aquí al día que me muera. Me tiene que poner un depa espacioso sobre Viaducto (yo sé porque ahí) y una mesada mensual de 40,000 bolas, para que veas que no abuso. Claro, más un fondo para Composturas Varias: por si me enfermo de algo grueso y para el inevitable momento en que tenga que levantarme las tetas y ponerme bótox. A cambio, yo le daré la oportunidad de escuchar mis sabias opiniones y el privilegio de mi exquisita conversación una vez a la quincena durante dos horas.
8 Una esclava o un esclavo que lave los trastes, limpie la casa y haga colas en los bancos. De preferencia, que sea de buen ver y oler, por aquello de que uno se puede enfermar por convivir frecuentemente con gente fea y/o hedionda.
9 Unas chanclas de fino pero cómodo cristal de Bacará como las de Cenicienta.
10 Un teletransportador.
2 Un órgano que haga que no peguen las crudas; de preferencia chiquito y que no duela nunca; puedes ponérmelo junto al hígado, para que me acuerde dónde está.
3 Un intestino nuevo que no sufra de colitis.
4 Un estómago nuevo que no sufra de gastritis.
5 Unos pinches ovarios nuevos que no críen quistes y que no me tumben en la cama cada 24 días. De preferencia, que funcionen con ciclos de 60 días.
6 Un gatito, que no haga caca.
7 Un mecenas que crea en mi desmedido talento artístico y que decida mantenerme dignamente de aquí al día que me muera. Me tiene que poner un depa espacioso sobre Viaducto (yo sé porque ahí) y una mesada mensual de 40,000 bolas, para que veas que no abuso. Claro, más un fondo para Composturas Varias: por si me enfermo de algo grueso y para el inevitable momento en que tenga que levantarme las tetas y ponerme bótox. A cambio, yo le daré la oportunidad de escuchar mis sabias opiniones y el privilegio de mi exquisita conversación una vez a la quincena durante dos horas.
8 Una esclava o un esclavo que lave los trastes, limpie la casa y haga colas en los bancos. De preferencia, que sea de buen ver y oler, por aquello de que uno se puede enfermar por convivir frecuentemente con gente fea y/o hedionda.
9 Unas chanclas de fino pero cómodo cristal de Bacará como las de Cenicienta.
10 Un teletransportador.
Y ya. A cambio prometo portarme igual de bien que este año, excepto por las mentadas: empiezo a creer que no hay por qué negarle a nadie el derecho a ser mandado a cogerse a su proge de vez en cuando (sobre todo si esos alguienes son automovilistas idiotas que tocan el claxon, la perra bruja de la tiendita que no me quiso vender una aspirina porque su culo no tenía cambio, taxistas con diablito en el taxímetro, funcionarios varios y rucos que no se bañan y se suben oliendo a caca, sudor y semen viejo al transporte público, mi miserable pendejo vecino y un constantemente en crecimiento etcétera).
sábado, 6 de diciembre de 2008
Saneamiento del Hogar/ Objetos enajenados

Después de un ligero bache depresivo en el que estuve a punto de echar abajo “mi puto blog”, lo reanudo para ver si me hace reír un poco. Así también, inesperadamente, el día de antier decidí que no era necesario quemar mi estudio (siguiendo la técnica de la quema y roza de las que nos hablaban los libros de texto de la primaria) para terminar con el desmadre imperante en él. Debido a que mi pobreza me ha impedido comprar una cámara jotográfica, me veré en la necesidad de usar mis capacidades literarias, que ya sabemos que no son las de Homero, para llevar a su imaginación la vista de ese paisaje macabro con que mis ojos se topaban cada mañana. Ya antes de atravesar el umbral de la puerta (sic), encontrábase un reguero profesional de chingaderas en el suelo: zapatos, muchos libros, revistas, documentos hacendarios, una plancha, una lámpara, el espejo del baño, una sábana (¿?), discos y otras sorpresas debajo de esta primera capa de desidia. En los libreros un desmadre no menor de libros y revistas aguardaba. Durante meses (unos ocho) lenta pero decididamente este desmadre se acumuló sin que yo pudiera hacer nada; en serio, o mucho trabajo, o mucho estrés o alguna cruda terrible me habían impedido hacer otra cosa que no fuera girar la queja al departamento de “cosas urgentes que se pueden hacer mañana”. Hasta que un día tuve que pegar, literalmente, un brinco para llegar a la silla de mi escritorio. Durante cinco horas trabaje duramente dándole a cada revista y libro su lugar, destinando anaqueles para “libros que estoy leyendo”, “Cuirias de culto”, “libros que me caen bien”, “libros que me gustan mucho”, y también “libros y revistas que podrían estar aquí o en cualquier otro lado”. En el proceso encontré medicinas que no sabía que tenía, muchas corcholatas de cerveza (no sé por qué), souvenires emocionales varios (cartitas, muñequitos, fotos), pelis, una bolsa de cazares vacía, facturas, recibos de honorarios, libros que había estado buscando, un calcetín que había sido demandado recientemente por su par en su cajón, los restos del libro de un autor de poesías que fue quemado (el libro, nada más) un día en que críticos bacantes decidieron que a sus poemas “les hacía falta fuego”, un libro de poesías (también) que los mismos críticos bacantes tallerearon y dejaron mucho mejor (lástima que el autor no pueda apreciar las modificaciones realizadas, son un lujo), una dizqueantología en la que mis poemas son endilgados a alguien más porque (nada más) olvidaron poner mi nombre y mi ficha técnica antes de ellos: esta “edición” sufrió una suerte pior, pues, en medio de mi delirio de limpieza, consideré que no era posible que llevara pagando renta un año para que esa madre estuviera en mi casa, y con posterior ladrido de perros y un “ora, ¿qué pedo?” de alguien en la calle, el libro fue a parar varios metros abajo a la vía pública junto al “árbol de la basura”, del que ya se ha hablado. Después de cinco horas de hórrida labor de limpieza y orden, mi estudio quedó impecable, pero “acogedor”, todavía dan ganas de tomarse unos tragos ahí, pero ahora también dan ganas de llevar las botellas a la basura. Esta obra pudo ser realizada con ayuda de la
caja de los objetos enajenados,
que es al mismo tiempo la caja de la desenajenación de los objetos, una caja como medio metro de largo, 20 cms de ancho y otro medio metro de profundidad que fue destinada recientemente a ayudar en el proceso de Saneamiento del Hogar, y que es llevada a los diversos puntos del mismo cuando pongo orden y encuentro algo que no pertenece a ese lugar pero que tampoco sé dónde debería estar o “no encuentra lugar”. Se trata de los objetos enajenados: por algún motivo que todavía no ha podido ser explicado por la física cuántica, algunos objetos se enajenan en el lugar en el que se encuentran, “no es su lugar”, pero cuando uno les adjudica otro puesto tampoco se sienten cómodos, en consecuencia, andan rodando de un lado para otro y siempre estorban o parecen “fuera de sitio”, muy marginales y descontentos con el universo esos objetos. Son lo contrario a los objetos heideggerianos, objetos que se toman muy en serio lo del “ser ahí” y una vez que llegan a un lugar, el que sea, se quedan ahí para siempre. Ejemplo de objetos enajenados en mi casa son los cortaúñas: nunca pueden permanecer suficiente tiempo en el tocador y se les suele encontrar en los lugares más insólitos. La ranita de mi buró (que es un banquito acondicionado como buró) es muy heideggeriana: desde que llegó allí se ha sentido tan cómoda que incluso ha restringido la existencia del buró al hecho de que ella siga estando ahí; esto se debe, en parte, a sus propiedades físicas: le brilla la panza en la oscuridad, por eso es lo primero que veo cuando me levanto en la noche a mear o a tomar agua; es la encargada, también, de velar por mi cordura; antes de volver a cerrar los ojos, su pancita me dice en clave morse: “no te preocupes, no estás tan mal como crees, cuando estés loca de a de veras, yo te aviso. Sigue durmiendo”. También hay objetos inalienables: pueden estar en cualquier lado sin que estén fuera de lugar. Esto le sucede a los destapadores y a las llaves: es decir, uno no sólo puede tener ganas de una cerveza en la cocina, el estudio es un magnífico lugar para honrar a Etil, y ni hablar de la camita; durante una temporada muy báquica, había un destapador debajo de mi almohada. En fin, que la caja de los objetos enajenados funciona de la siguiente manera: uno mete ahí los objetos enajenados, y espera (aún no sé cuánto, hay unos que llevan ahí semanas y otros que en cuestión de horas salen de la caja) a que unos a otros se desenajenen, así, cuando uno los saca de ahí, ya se han decantado por determinado lugar en el hogar. Bueno, esperemos que pronto la totalidad de los objetos sucumban a los poderes desenajenadores de una caja de cartón cualquiera.
En la imagen: El Animaludo, cálebre personaje de ficción de la Gustavo A. Madero.
viernes, 22 de agosto de 2008
Matices
“Tres personas continúan en estado muy grave, una grave y otras cuatro permanecen estables dentro de la gravedad según el último parte médico ofrecido a las 9.00 horas.” Balazo del msn español.
Uno no se debe reír de la desgracia, pero ¿a qué pinche médico se le ocurrió decir esto? El caso mexica hubiera sido aún más ocurrente: "Uno está regrave, otros medios graves y otro nomás tantito grave." ¡Carajo, si están graves, están graves todos! Uno puede mejorar o empeorar, casi con iguales posibilidades, si uno está grave, ¿no? La que está “nomás” grave, ¿qué tan no muy grave está respecto a las primeras? Sin embargo, ¿no está estable dentro de su gravedad? Ahora, ¿qué es eso de “estables dentro de la gravedad”? Que yo sepa, todos estamos estables dentro de la gravedad, a menos que, alguno de ustedes, a escondidas, juegue al ingrávido últimamente. Y luego son los gachupines los que dictan las bulas sobre gramática y uso del idioma. ¡Joder!
Uno no se debe reír de la desgracia, pero ¿a qué pinche médico se le ocurrió decir esto? El caso mexica hubiera sido aún más ocurrente: "Uno está regrave, otros medios graves y otro nomás tantito grave." ¡Carajo, si están graves, están graves todos! Uno puede mejorar o empeorar, casi con iguales posibilidades, si uno está grave, ¿no? La que está “nomás” grave, ¿qué tan no muy grave está respecto a las primeras? Sin embargo, ¿no está estable dentro de su gravedad? Ahora, ¿qué es eso de “estables dentro de la gravedad”? Que yo sepa, todos estamos estables dentro de la gravedad, a menos que, alguno de ustedes, a escondidas, juegue al ingrávido últimamente. Y luego son los gachupines los que dictan las bulas sobre gramática y uso del idioma. ¡Joder!
sábado, 2 de agosto de 2008
The ultimate clasification for liquid pleasures
Ayer me dirigí al centro a encontrarme con el Zapatita. Como siempre dio frases que pasarán a la historia por lo graciosas, misteriosas y ocurrentes. Cosas como: "las mujeres jóvenes no quieren dinero; quieren un atleta" (suponemos, aunque no preguntamos, que para asuntos de cama; a no ser que la dama sea una güevona que quiera que le carguen las bolsas del mandado o una loca que encuentre regocijo al poner tablas gimnásticas a sus amantes). Asimismo, comentó que, con los licores, él andaba piano, sí, piano, lento, es más, pianíssimo. De aquí, pues, inventamos la correcta, culterana y por lo tanto más glamorosa clasificación de borrachos y borracheras. Se las presento:
Adagio: borrachera sentimental y nostálgica. Ej: "Ayer empezó vivace, pero a la segunda botella se puso adagio".
Allegro: borrachera sencilla y feliz, sin demasiado alcohol. Ej: "Él siempre anda en allegro".
Andante: borrachera no muy ruda, pausada, el un día sí y un día no que todos los aficianados a las libaciones algún día hemos practicado.
Crescendo: borrachera que originalmente no se planeaba tan forte. Ej: "Fue en crescendo desde el martes: el viernes ya traía un fortíssimo".
Diminuendo: cuando mete el freno de motor después de varios días interpretando las glorias de Baco. Ej: "Ya voy en diminuendo; hoy me tomé dos cervezas y ya".
Espressivo: típico borracho mientamadres.
Forte: borrachera seria, medio oscura y de alcance considerable, pero menos que:
Fortíssimo: borrachera o borracho agudos, oscuros y temibles. Describe las típicas borracheras dolientes o depresivas; duelos amorosos y de difuntos. Se suelen hacer cosas arriesgadas y hasta temibles: aventarse al tráfico, hacer escándalos públicos peligorsos a media noche, golpear a los amigos, patear mingitorios en los baños del Covadonga, etcétera. Ej: "Lleva dos meses en fortíssimo. Tanto así que extrañamos sus scherzos".
Largo: borrachera común viernes-sábado. Ej: "Vamos en largo; mejor compremos una botella y vayamos a tu casa".
Maestoso: borrachera extraña (o borracho extraño) caracterizada porque no perdemos la compostura ni la dignidad en ella y andamos tan tranquilos como si nos hubiérmos metido un té de tila. Ej: "Es díficil verle un scherzo; normalmente se mueve en maestoso".
Molto vivace: vivaz y animado, borracho o borrachera un poco más locuaz que el allegro, pero en la cual el borracho todavía es soportable, gracioso, jocoso y buena compañía. Ej: "Trajo un molto vivace toda la noche".
Moderato: borracho o borrachera a medias.
Piano: borrachera o grupo de borracheras suaves, es más, ni siquiera son borracheras, tan sólo digestivos: los tres o cuatro tragos que recomiendan los mamones de salubridad.
Pizzicato: el primer trago; el que anuncia lo que ha de venir.
Presstíssimo: borracho o borrachera rápida. Ej: "es un presstíssimo de lo peor, con cinco tragos ya está en el suelo".
Scherzo: borracho o borrachera menos temible que el fortíssimo, pero un poco menos tolerable (para los otros, of course) que el molto vivace. La típica borrachera en la que se hacen bromas pesadas que pasan a fúricos reclamos y luego a llanto y rompimiento de platos y luego a estallidos de risa. Normalmente no duran mucho: después de tanta variedad de sentimientos entrecruzados, el borracho cae medio inconsciente por ai.
Sotto voce: andar tomando a escondidas, en botellas de dizqueagua que traen vodka o en botellas de cocacola que traen ron.
Troppo: matizado. Ej: "traía un adagio ma non troppo, por lo cual se logró poner algo vivace después".
En fin, ahora que la conoce, no hay motivo para que no use esta terminología que lo hará quedar frente a los borrachos incultos y vulgares como unos verdaderos dandys de la botella.
En la imagen: el maestro Karajan dirige un scherzo ma non troppo.
domingo, 13 de julio de 2008
Qué tiempos aquellos

Estas son algunas pulquerías infraccionadas entre 1919 y 1920, cuando la gente ponía más inspiración, humor y emoción a la hora de nombrar su pulcata.
El colegio de baco
El combate de las fieras (infraccionada un montón de veces)
El asalto de Chapultepec
A donde lo quieras
A ver que sale
El asistente
Los bolsherviques en Berlín
La carcajada
La dificultad
Mi despacho
La domadora
La dicha
El estudio de los monos
Esperanza gris
La frontera alemana (¿?)
El gran susto
La gran batalla de Otumba
La higiénica
La inspiración
El infierno
La mensajera de los dioses
La móndriga
Los ojitos de Merceditas
El tinacal de la santísima (SICOTE)
La revendedora de recargue
Los del rastro aquí
El tercer empuje (ah cabrón)
Un día de campo
Voy de nuevo
El recreo de los zorros (Dr. Erazo y Dr. Andrade)
La elegancia
La palanca
Todos contentos (ah, qué bonito)
La gloria del káiser
Voy más a mí
La unión de los amigos
Los degenerados
El rey que rabió
Todos contentos (ah, qué bonito)
La gloria del káiser
Voy más a mí
La unión de los amigos
Los degenerados
El rey que rabió
Personalmente, optaría por El recreo de los zorros, que me hubiera quedado muy cerca, pero se oyen tentadoras A donde lo quieras, Un día de campo, El rey que rabió, La gloria del Káiser y La revendedora de recargue.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Sin temor a la Tectónica de Placas

En fin, mientras cientos de miles de chinitos lloran a otros miles que están muertos y sepultados (o sepultados y asfixiándose), la raza en esta ciudad del diablo sigue haciendo estupideces y locuras que los llevan a aparecer en La Prensa y que le deben mucho a las telenovelas, a las películas de Pedo Infante y a las de Capulina y al Chavo. Esta noticia bien podría caber en una sección titulada “Tarugadas sangrientas”.
Taquero le amputó dos dedos en una pelea
Una pelea entre un taquero y un presunto policía provocó que el vendedor de tacos tomara un cuchillo y le amputara (¿amputar no es término médico?) dos dedos a su enemigo, quien resultó lesionado (no me digas), y luego de recibir los primeros auxilios fue trasladado a un hospital.El taquero y presunto agresor fue detenido y remitido ante las autoridades ministeriales, y en las próximas horas se determinará su situación jurídica (la mental es clara: estupidez crónica).
Taquero le amputó dos dedos en una pelea
Una pelea entre un taquero y un presunto policía provocó que el vendedor de tacos tomara un cuchillo y le amputara (¿amputar no es término médico?) dos dedos a su enemigo, quien resultó lesionado (no me digas), y luego de recibir los primeros auxilios fue trasladado a un hospital.El taquero y presunto agresor fue detenido y remitido ante las autoridades ministeriales, y en las próximas horas se determinará su situación jurídica (la mental es clara: estupidez crónica).
Algunos testigos declararon a la policía, adscrita a la fiscalía de la Procuraduría General de Justicia del DF en Cuauhtémoc, que este hecho de violencia ocurrió en la esquina de las avenidas Juárez y Balderas (por un momento creí que era donde me gusta comer tacos y lamenté que mi taquero fuera a dar a la cárcel por un mal paso, pero no, se trata del puestito que estorba el paso junto al cajero Banamex y que no huele a nada, luego entonces, los tacos son malos), donde un taquero y un presunto policía empezaron a discutir.
Ello provocó que el vendedor de tacos tomara un cuchillo -con el que parte la carne (¿está seguro el reportero que era el de la carne y no el de la cebolla? ¿en serio había más de un cuchillo?)- y se abalanzara contra su enemigo. A consecuencia de ello (¿a consecuencia de que se abalanzó?), el taquero le cercenó dos dedos, por lo que al lugar llegaron socorristas de la Cruz Roja, mismos que le brindaron los primeros auxilios (¿al taquero, a los dedos, al cuchillo?), para luego trasladarlo a un hospital.
La foto es buena: el de los dedos se ve que es un gañán al que se le podría cortar el pescuezo sin que esto constituyera un crimen (es más, seguro le dijo alguna vulgaridad relacionada con sus dedos a la socorrista); el taquero lo sabe y no se inmuta; la socorrista está asqueada; a los polis de atrás les vale madre.
En fin, raza impía, sigan haciendo tarugadas sangrientas, pero no olviden que la Tectónica de Placas todo lo ve y todo lo oye y llegará el día en que el edificio de al lado caiga sobre el suplente del taquero dedofílico, adjunto a la Torre Mayor, al edificio de la Lotería, al Ángel mamón, a San Lázaro y la ALDF, a Palacio Nacional, al edificio de la PGR, al de la AFI, a la Latino y la rectoría de la UNAM (esto sólo como una contribución al rescate estético de la ciudad), etcétera, pero también se derrumbarán la Ópera (donde como criadillas al ajillo), el sushi roll, la libanesa, los mariscos de Puente de Alvarado, el Mamas pizza de Universidad, el café de chinos en la roma, así como la Audiencia, todos los tugurios de Bucareli, el tío Pepe y hasta el bar decadente donde cantan los rucos con karaoke y cuyo nombre no recuerdo y ya no podré beber cerveza ni comer cosas deliciosas en esos sitios, es más, es probable que yo también muera y que nadie me llore porque todos mis seres queridos también estarán en los escombros. Así que me retracto de mis maldiciones: conmino a la apreciable ciudadanía chilanga a seguir cometiendo tarugadas sangrientas y así mantener entretenida a la Tectónica (que seguramente nos ha tenido piedad porque la hacemos reír).
En fin, raza impía, sigan haciendo tarugadas sangrientas, pero no olviden que la Tectónica de Placas todo lo ve y todo lo oye y llegará el día en que el edificio de al lado caiga sobre el suplente del taquero dedofílico, adjunto a la Torre Mayor, al edificio de la Lotería, al Ángel mamón, a San Lázaro y la ALDF, a Palacio Nacional, al edificio de la PGR, al de la AFI, a la Latino y la rectoría de la UNAM (esto sólo como una contribución al rescate estético de la ciudad), etcétera, pero también se derrumbarán la Ópera (donde como criadillas al ajillo), el sushi roll, la libanesa, los mariscos de Puente de Alvarado, el Mamas pizza de Universidad, el café de chinos en la roma, así como la Audiencia, todos los tugurios de Bucareli, el tío Pepe y hasta el bar decadente donde cantan los rucos con karaoke y cuyo nombre no recuerdo y ya no podré beber cerveza ni comer cosas deliciosas en esos sitios, es más, es probable que yo también muera y que nadie me llore porque todos mis seres queridos también estarán en los escombros. Así que me retracto de mis maldiciones: conmino a la apreciable ciudadanía chilanga a seguir cometiendo tarugadas sangrientas y así mantener entretenida a la Tectónica (que seguramente nos ha tenido piedad porque la hacemos reír).
lunes, 5 de mayo de 2008
El ecatemonstro

No sé cuánto tiempo llevo pidiendo que se eleve a su verdadera calidad de próceres del idioma a los reporteros de La Prensa y nadie me hace caso, ni siquiera mis insignes lectores se suman a mi petición, pero con esta nota quizás las cosas cambien.
Vecinos indignados por "El monstruo de Ecatepec"
“Como una persona incapaz de sostener una amistad, misterioso y callado es considerado por sus vecinos el que ahora se le conoce como "El Monstruo de Ecatepec", quien en días pasados mató de un mazazo en la cabeza a su mamá, para luego desmembrarla en partes (GRAN Y ASOMBRADO SIC: no sabíamos que se pudiera desmembrar de un solo tajo o en una sola pieza) y arrojarlas en el Gran Canal y coladeras, cerca de la casa donde cometió el horrendo crimen.
Eduardo Salgado Cervantes, el cual además de ser taxista, es considerado un experto matemático (¿?), solía tener las puertas y ventanas de sus hogar (sic) siempre cerradas y no permitía que nadie ingresara al domicilio ubicado en la calle de Pensamiento número 70 (qué cosa más bárbara; yo tampoco permito que nadie entre a mi domicilio, ¿seré sospechosa de algo?), Colonia Jardines del Tepeyac, en Ecatepec, Estado de México. Según los inquilinos de esa calle, hacía 10 años que había llegado a ese inmueble, el cual permaneció en terreno durante muchos años, "pero de repente en un abrir y cerrar de ojos, construyeron la casa (Casas Mágicas SA de CV), y fue cuando esta persona (sic) se le comenzó a ver por estos rumbos".
Quien hizo cachitos a su quien le dio el ser (DOBLE SIC: uno por el “su” fuera de lugar y otro por lo poético de la frase), siempre rechazó la amistad y la conversación de quienes se le acercaban (la gente solitaria estamos en peligro: rechazar conversaciones es sospechoso); incluso hubo quienes le solicitaron algún servicio o viaje con su taxi (¿viaje con su taxi?), "pero siempre se negó, decía que no podía", expresaron algunos entrevistados por este matutino.
Por el horrendo crimen que cometió este hombre de 33 años de edad, la población de la Colonia Jardines del Tepeyac, se encuentra consternada y no da crédito a lo que aconteció en ese domicilio que a primera vista se observa como cualquier otro, pero que en su interior, se entretejió una historia de terror por el simple hecho de haber asesinado de esa manera a quien le dio la vida. "Es un monstruo", "es un descuartizador", "es un poca madre", "ni Dios lo va a perdonar", "está loco, porque una persona en sus cinco sentidos no lo hubiera hecho", "el diablo se apoderó de él", son tan sólo algunas de las expresiones de quienes sólo lo conocieron de vista. (Qué tal si agregamos: “Por mi Santa Madre”, “malnacido”, “hijo de Belcebú”, “es el malamen”.)
Este matutino tocó a las puertas de ese domicilio, donde sólo se sabe que vive uno de sus cuñados, un señor de unos 40 años de edad que se asomó por la ventana y sólo se limitó a expresar: "ya no queremos hablar con nadie, no queremos recordar nada". Por medio de habitantes de esa colonia, se sabe que esta persona, varias veces llevó a una mujer a ese domicilio, sin embargo por lo reservado que era, no se supo a ciencia cierta qué parentesco llevaba con esa persona (¿cuál persona con cuál otra, el cuñado de la ventana, el descuartizador, la mujer, quién?).
Aunque la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, ahora ya investiga otros líneas (sic) para saber si este sujeto está relacionado con más crímenes, los vecinos deducen que si fue capaz de matar a su propia madre, lo más probable es que tenga un historial negro (y como los vecinos no son ñoras y ñores chimoleros sino insignes criminalistas, seguramente tienen razón). "Mucha gente se subía a su taxi, entre ellas muchas mujeres", refirieron.
Es de señalar que apenas el pasado 31 de abril, fue sepultada la señora Yolanda Salgado Vaquera, de 60 años de edad, madre de Eduardo Salgado Cervantes. Su cuerpo desmembrado fue enterrado en el Panteón Jardín Guadalupano, ubicado en el municipio de Ecatepec, donde según personal de ese mismo camposanto, se vivieron escenas de tristeza, pero también hubo quien maldijo el hecho. "Cómo es posible que hayas matado de esa forma a quien te dio el ser, el que te cuidó y te guió por la vida", escucharon en varias ocasiones los trabajadores de ese panteón, donde ahora se encuentra sepultada una madre que su único error fue haberle ofrecido a su hijos siempre una ayuda incondicional.
Según indicios que recogieron las autoridades, este individuo pudo haber aprendido por medio de películas grabadas en CD, cómo desmembrar a un humano y de esta manera hacer cachitos con una segueta a su propia madre (seguramente vio SAW juego macabro y películas de zombis; me gusta el cariño que el reportero le tiene a la palabra “cachitos”).
miércoles, 2 de abril de 2008
Bajo la furia de las jacarandas

Desde hace ocho años, las jacarandas traen cosas raras: me gustan: me hace feliz verlas: violeta bajo el cielo azul: son como sueños alucinados y en enero las espero, pero siempre traen cosas duras: nunca me ha ido bien en primavera. Desde hace dos o tres años intento romper el hechizo, pero no lo consigo. Esta vez no tuve miedo: desde octubre había indicios de que sería una primavera que cumpliera no sólo cabalmente, sino com mayor énfasis que nunca, con su disposición a partirme la madre. Cuando llegaron las jacarandas ya había un desastre en curso: las vi y les dije: "supongo que así debe ser: que queriéndolas tanto me traigan aguarrás". Las buenas personas (esos amigos asertivos que hacen lo necesario para no ser infelices) creen que soy masoquista: nunca he logrado explicarles que yo he perseguido la dicha: que realmente es ella la que no se deja querer bien por mí. Por la madrugada soñé que ahorcaba a un perro que conozco: tomaba una decisión: el perro (que además me cae mal) o una gata que había llegado con cinco gatitos a mi puerta. El perro no entendía que no debía comerse a los gatitos. Actué por desesperación. Sentí el calor de su garganta y luego una muerte tibia y babosa. Pero cuando lo hice y la gata pudo comer y los gatitos jugaban, me di cuenta de que era la peor persona del mundo y de que no importaba si mi madre me perdonaba haber matado a su perro, yo siempre sabría que estaba condenada. Me desperté con el perro todavía en las manos. Me tomé un menjurge que estaba a un lado de mi cama y me bañé. Salí a la calle (era muy temprano) y deseé que las jacarandas terminaran de tirar su verborrea lila y se lleven su pena y su fatiga.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)